Casa en el Puerto de las Nieves
La casa se ubica en Agaete, en el pintoresco barrio pesquero Nuestra Señora de las Nieves, situado en el oeste de la isla de Gran Canaria. Este pequeño asentamiento de pescadores, de construcciones blancas con ventanas y puertas azules, ofrece unas vistas inigualables del puerto y la imponente topografía de la isla y, a sus espaldas, el océano Atlántico con unas mágicas puestas de sol.
La primera línea de edificaciones blancas y azules, donde se asienta la casa, se erige como un muro continuo de diferentes alturas, en el que, en ocasiones, no se aprecian con precisión los límites entre una edificación y otra. La vivienda pretende formar parte de esa continuidad. En su alzado trasero, asume las alineaciones dadas por las construcciones colindantes, como si el alzado urbano del pueblo, de forma natural, se introdujese en la casa y compusiera su fachada. De esta manera se pretende generar la sensación de que la vivienda siempre estuvo allí, formando parte del barrio y potenciando su atractivo intrínseco. En su alzado delantero, la casa adopta la tipología de fachada impuesta por la normativa local; tres niveles, con un volumen en la segunda planta que sobresale cincuenta centímetros del primero, y el tercero retranqueado del resto de la fachada. En este alzado, a diferencia del resto de viviendas, la casa se abre con grandes ventanales al paisaje privilegiado que le proporciona su ubicación, de manera que las imponentes vistas son la proyección infinita de los espacios interiores.
Este espacio único es el que engloba todas las necesidades de la casa: cocina, comedor, salón y dormitorio, dependiendo de qué uso se le dé en cada momento del día. La casa tendrá así una cocina, un comedor, un salón y un dormitorio de 25m² útiles con vistas al Océano Atlántico.
La iluminación se plantea en dos niveles. El primer nivel unifica la lectura de la casa como un espacio único, pues alumbra toda la vivienda con tres líneas de luz indirecta alojadas en el falso techo. El segundo nivel, en cambio, tiene la función de identificar cada utilidad de la casa, se aloja en los módulos y alumbra de forma independiente las distintas actividades del día. De esta manera, el mueble longitudinal permite iluminar la cocina y el salón, mientras que la iluminación del mueble de cama crea el dormitorio y transforma los estantes en mesas de noche.